
A lo largo de la vida del prócer salteño encontramos muchas aristas que sin duda llevan a plantear su figura como un verdadero patriota, pero al igual que todos estos hombres que se dedicaron a forjar el País, nada le fue fácil. Desde tener que enfrentar al invasor con tan solo lo que su ingenio le brindara hasta tener que pedir ayuda para sostener la causa revolucionaria que había comenzado en Mayo de 1810, pero que debía ser fortalecida por el gobierno central que había cortado el yugo político con España. Las dificultades en los tiempos de Güemes fueron muchas y quizás por eso su accionar se agiganta con el tiempo, porque al ver la entrega total de su vida en pos de la redención de su pueblo, no queda más que elogiar y ponderar esa obra, no solo pensando que fue un simple y valeroso gaucho salteño, sino vislumbrarlo mucho más allá de esa idea primaria. Güemes fue un miliar de carrera, un gobernante, un estadista, un hombre con grandes virtudes que supo donarlas a la causa de la emancipación, y no solo en pos de independizar a su tierra y a sus conciudadanos sino ayudando sin tapujos al plan sanmartiniano, a esa idea Continental de liberación, por eso Güemes es una de esa incólume bases patriotas que recién al día de hoy la población argentina comienza a conocer y a estimar. Para adentrase en la vida de este héroe americano, se debe vislumbrar su obra mediante los documentos que han quedado de ese tiempo, la traición oral y la historia que ha rubricado la gesta que emprendió Güemes. Las dificultades se le fueron sumando día por día en una tierra invadida por los realistas y apremiada por la guerra. Pero su estampa de hombre dedicado a liberar a su pueblo está enmarcada en mucho de sus escritos y en su vida misma. Textualmente vemos en sus epístolas ese amor por La Patria, como por ejemplo: “…nunca he deseado ser vano sino bueno, un soldado de la Patria, un ciudadano honrado…”. Sobre esta frase se explayaría uno de sus biógrafos el Padre Fray Benito Honorato Pistoia, en su obra “Pensamiento político de Güemes", “… Bondad y honradez, dotes fundamentales en la personalidad de Güemes que resaltan especialmente a lo largo del conflicto con Jujuy y de la oposición en Salta y en el modo de tratar a los opositores. Es verdad que durante su gobierno no se mató a nadie, pese a las cuatro rebeliones que tuvo que vencer en el orden interno y a las seis invasiones de carácter externo; como es verdad también que los enemigos surgieron de las mismas. Nadie puede negar que los principios de su sana política fueran aplicados sin distinción de personas, comenzando por sí mismo, por sus familiares. Es interesante que sus enemigos estuvieran englobados en la gente pudiente, a quienes las necesidades del momento obligaban a erogaciones forzosas solamente, y no por parte de los que exponían sus vidas en los campos de batalla. No se trata de actitudes demagógicas, sino de intuición política. Cuando tiene en sus manos el gobierno de la Provincia por medio de una elección democrática y el mando militar por nombramiento por parte de San Martín, no descansó un instante para cumplir con las dos funciones. La acusación jujeña de política de Maquiavelo es refutada por Güemes quien escuchó e hizo gravitar siempre en todas sus decisiones el concepto del bien público, querido y alcanzado, por medio de los organismos legales..."
Otro historiador Don Alberto Cajal en su libro “Güemes y el Norte de Epopeya” diría “…Voluntad, tesón, firmeza de carácter y de propósitos; una clara intuición y un inconmovible amor al terruño y a la Patria libre, son los resortes que trazan el camino de la actuación de Güemes. Por ello es oportuno detenerse en procura de conocer mejor, al hombre elegido por el destino para asegurar la Revolución de Mayo, y cooperando con San Martín, que se prepara en Cuyo para salvarla y hacerla triunfar al otro lado de los Andes y en el Perú…” Y Bernardo Frías, acotaría “…Así como fue aborrecido por sus enemigos, también fue magnánimo, limitándose a confinarlos, convirtiéndose con esto los dominios de Olañeta y don Bernabé Aráoz, en campos de refugio para los que huían del peligro; no usando así, para con ellos medio alguno feroz…” así mismo Don Atilio Cornejo señalaría: “… Güemes era de ‘reconocida honestidad y desinterés, pues bien es sabido murió pobre y no dejó más bienes que su pequeña chacra próxima a la ciudad. El inventario de sus bienes no arrojó más suma que cinco mil pesos por todo haber dejado a sus hijos’. Pues que a pesar de su criticada ‘disposición aventurera’, el caudillo como lo llamaron sus detractores, formó un honorable hogar…” Como podemos ver la historia misma nos devela quien fue Güemes para la Nación Argentina, y quizás como todo hombre tuvo errores y debilidades, pero supo brindarse tal cual en ese momentos la Patria lo necesitaba, presentando todos los recursos que disponía para ver libre a su gente, porque amaba sobre manera a esta tierra que regó con su sangre. Hay veces, hasta da coraje ver como algunos detractores pasados y presente tratan de desdibujar la figura patriótica de un hombre que lo dio todo por la causa de la Libertad. Es deber de aquellos que vemos esos valores patrióticos que nos legaron nuestros próceres y que deseamos incorporar en nuestra sociedad para la posteridad, elevar constantemente la Gloria que supieron conseguir, porque esa es la recompensa que no le supieron dar en su tiempo a estos hombre y mujeres que lucharon por un mejor futuro. Mantener vivo sus espíritu y su ideales, engrandecerá sus vidas pero de igual forma nos ayudar a continuar el camino de hacer una Patria grande Libre, Justa y Soberana. En imagen una escena de la serie Güemes, en donde vemos al prócer agobiado por tantas dificultades pero gravitando en esa idea que sería el motor de su existencia: “Liberar La Patria” esa misma que ayudo a forjar.
Se solicita en caso de compartir el TEXTO e Imágenes citar la fuente original ya que es un informe e investigación con ® de Juan O. Wayar
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